Manual de la Familia Facilitadora
Unidad Educativa Privada ◆ [nombre del plantel] · guía práctica para la madre, el padre o el representante que acompaña en casa · versión de trabajo 29-oct-2026.
Este manual no es un reglamento. Es la explicación, en lenguaje de todos los días, de cómo funciona el Colegio desde tu casa y de qué se espera de ti. Las reglas formales están en el Reglamento de la Familia Facilitadora, en el Reglamento de Evaluación y Promoción, en las Normas de Convivencia y Disciplina y en la Política de Protección de Datos y Seguridad Infantil en Línea; cuando algo de este manual parezca distinto de lo que dicen esos documentos, mandan ellos. Aquí te indicamos entre paréntesis el artículo donde está la regla, por si quieres leerla completa.
1 · Qué es este Colegio y cuál es tu papel
Tu hijo o tu hija está inscrito en un plantel privado venezolano, registrado ante la Zona Educativa del Distrito Capital, que cumple el plan de estudios oficial de cada grado y que emite los mismos boletines, certificados y títulos que cualquier otro colegio del país. Lo que cambia es el lugar y la forma: estudia desde tu casa, con lecciones en video que el Colegio produjo para cada área y cada grado, con una guía semanal que te dice qué hacer cada día, con un docente tutor que lo conoce, lo orienta, da una clase en vivo cada semana y lo evalúa, y contigo al lado.
Esa es tu función: eres la familia facilitadora. No eres la maestra ni el profesor. No tienes que saber matemática de cuarto año ni recordar cómo se analiza una oración. Tienes que hacer tres cosas: organizar el tiempo y el espacio para que el estudio ocurra, acompañar con presencia y paciencia, y registrar en la plataforma lo que se hizo para que el tutor pueda hacer su trabajo. El Colegio pone el contenido, la enseñanza y la evaluación. Tú pones la rutina, la mirada y el cariño. La ley venezolana ya te reconoce ese papel: las familias tienen el deber, el derecho y la responsabilidad de participar en la educación de sus hijos, y la obligación de inscribirlos en un plantel y asegurar su asistencia regular. Al inscribirlo aquí y acompañarlo cada semana, cumples las dos cosas.
Antes de empezar firmaste un acta de compromiso (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 9) y completaste la formación inicial (art. 11). Si en tu casa hay otra persona adulta que te sustituye a veces, puede ser facilitador suplente: necesita su propio acceso a la plataforma y el módulo básico de la formación (art. 5). No compartas tus credenciales con nadie; cada adulto entra con su nombre.
2 · Cómo es una semana
Cada viernes, a más tardar, encontrarás en la plataforma la guía de la semana siguiente. La guía está organizada por días, de lunes a viernes, y por áreas. Para cada bloque te dice cuatro cosas: qué lección ve tu hijo (un video corto, de cinco a ocho minutos en primaria y media, de tres a cinco en preescolar), qué actividad hace después, qué entrega si hay algo que entregar, y cuánto tiempo se estima que tarda.
La carga total es fija por nivel y no la vas a superar si sigues la guía: unas quince horas a la semana en preescolar, veinte en primero a tercer grado, veinticinco en cuarto a sexto, y treinta en media general (Reglamento Interno, art. 11). Eso equivale, en primaria, a unas cuatro o cinco horas al día repartidas en bloques de veinte a cuarenta y cinco minutos con pausas; en media general, a unas seis horas que un adolescente puede distribuir con más autonomía.
Una semana típica de un niño de tercer grado se ve así. Lunes a viernes por la mañana: un bloque de Lenguaje, un bloque de Matemática, una pausa larga, un bloque de Ciencias o Sociales que alterna según el día, y un bloque corto de inglés o arte. Un día a la semana, a la hora que fija el calendario interno, está la sesión en vivo con el tutor y el grupo: dura entre cuarenta y sesenta minutos, se conecta con cámara y tú no tienes que estar presente, aunque conviene que estés cerca al principio y al final. Las actividades de educación física están en la guía como juegos y ejercicios que haces con él en casa o en el parque, y se completan una vez al mes en el encuentro presencial de tu zona (Reglamento Interno, art. 13).
El domingo cierras el registro de la semana (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 17). Eso significa entrar a la plataforma, marcar lo que se hizo, anotar el tiempo aproximado y escribir cualquier observación que quieras que el tutor sepa: que le costó la división, que le encantó el video del río Orinoco, que estuvo enfermo el martes. Ese registro es la constancia de asistencia de tu hijo; en este Colegio la asistencia no se toma pasando lista en un aula sino sumando tres cosas: tu registro, la sesión en vivo y los encuentros presenciales y evaluaciones (Reglamento Interno, art. 12). Por eso es importante que registres con verdad. Registrar lo que no se hizo es una falta seria del representante (Normas de Convivencia, art. 24), y además le quita al tutor la información que necesita para ayudar.
Puedes mover los bloques. Si trabajas por la mañana, el estudio puede ser por la tarde. Si una semana se complica, puedes usar el sábado. Lo que no cambia es la sesión en vivo, el cierre del registro el domingo y las fechas de evaluación (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 33). Si tu horario hace imposible la sesión en vivo del grupo, dile al tutor: cuando hay suficientes familias en la misma situación se abre un horario alterno.
3 · Cómo preparar el espacio en casa
No necesitas un cuarto de estudio. Necesitas un lugar fijo, el mismo todos los días, con una mesa o superficie estable, buena luz, una silla cómoda para la estatura del niño y la menor cantidad posible de distracciones a la vista. Puede ser una esquina de la mesa del comedor que se despeja a la misma hora. Lo que ayuda es la repetición: cuando el niño se sienta allí, su cuerpo ya sabe que toca estudiar.
Lo que hace falta de equipo es poco: un teléfono o una tableta con conexión, y audífonos si hay ruido en la casa. Las lecciones se pueden descargar cuando hay conexión y verse después sin ella, así que si tu internet falla por ratos, descarga la semana completa el fin de semana. La sesión en vivo sí necesita conexión en el momento; si ese día no hay, avisa al tutor por el canal de tutoría y tu hijo ve la grabación después. Una falla de servicio comprobada nunca se cuenta en contra (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 28).
Ten a mano el kit del hogar que indica el plan de tu grado: cuadernos, lápices, colores, regla, y en media general los materiales del laboratorio en casa cuando toquen. Los libros de la Colección Bicentenario que usa el plan oficial se pueden descargar gratis; la guía te dice qué páginas tocan.
Sobre las pantallas: el niño va a ver videos cortos, no va a pasar horas frente a la pantalla. La guía alterna a propósito un video de pocos minutos con una actividad en el cuaderno, con materiales o en movimiento. Configura en el dispositivo los controles parentales que te explicamos en la formación inicial, deja el dispositivo en un lugar visible de la casa y no en el cuarto, y mantén las credenciales de la plataforma bajo tu control si tu hijo está en preescolar o primaria (Normas de Convivencia, art. 11). La plataforma del Colegio no tiene publicidad, no permite mensajes privados entre niños pequeños y no muestra perfiles fuera del grupo (Política de Protección de Datos, art. 40), pero el resto del dispositivo es tu responsabilidad.
4 · Cómo usar la guía semanal
Lee la guía completa el fin de semana, antes de que empiece la semana. Te toma diez minutos y te evita sorpresas: sabrás qué materiales hacen falta, qué día hay entrega y si hay algo que requiera tu presencia más de lo habitual.
Cada bloque de la guía tiene la misma estructura: «Ve», «Haz», «Entrega» y «Tiempo». «Ve» es la lección en video; pónsela una vez completa, sin pausar, y si el niño quiere verla otra vez, déjalo. «Haz» es la actividad: a veces es en el cuaderno, a veces es una conversación contigo con preguntas que te damos, a veces es un experimento o un juego. «Entrega» aparece solo algunos días: puede ser una foto del cuaderno, un audio del niño leyendo, un video corto de treinta segundos, o un cuestionario que él responde en la plataforma. «Tiempo» es un estimado; algunos niños tardan menos y otros más, y las dos cosas son normales.
Las entregas las sube el niño cuando puede hacerlo solo (de cuarto grado en adelante casi siempre) y las subes tú cuando es pequeño. Lo que no debes hacer es corregir la entrega antes de subirla para que quede «bonita». El tutor necesita ver el trabajo real, con sus errores, porque de ahí sale la enseñanza. Si el niño se equivocó en la suma, sube la suma equivocada y anota en el registro que te diste cuenta. Ayudarlo a entender después es acompañar; borrarle el error antes es quitarle al tutor la oportunidad de enseñar.
Si un día la guía trae algo que no entiendes, no lo adivines: escribe al tutor por el canal de tutoría. Responde dentro de un día hábil (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 21). Mientras tanto, pasa al siguiente bloque.
Si una semana no se completa, no se arrastra entera a la siguiente. Registra lo que se hizo, marca lo que faltó y el tutor te dirá qué recuperar y qué dejar pasar. Hay semanas de repaso previstas en el calendario para eso.
5 · Cómo acompañar sin dar la clase
Esta es la parte más difícil y la más importante. La tentación de explicar es enorme, sobre todo cuando ves que el niño no entiende. Pero cuando explicas tú, pasan dos cosas: el niño aprende a esperar que alguien le resuelva, y el tutor deja de ver dónde está la dificultad real.
Tu lugar es al lado, no al frente. Siéntate con él al comenzar cada bloque, asegúrate de que entendió qué tiene que hacer, y luego retírate un poco: quédate en la misma habitación, haciendo lo tuyo, disponible. Con los más pequeños la presencia es casi continua; con un niño de quinto grado basta estar cerca; con un adolescente la presencia es más bien de inicio y cierre del día, revisando juntos qué se hizo.
Cuando el niño te pregunte algo, devuélvele la pregunta antes de responder. «¿Qué dice el video que hay que hacer primero?» «¿Dónde crees que está el error?» «¿Qué pasaría si lo intentas de la otra forma?» Muchas veces la respuesta está en la lección y solo hace falta volver a verla. Si después de intentarlo sigue sin entender, no insistas: anota en el registro «no entendió cómo se lleva en la resta» y pasa a otra cosa. Esa nota vale más que una hora de explicación tuya, porque el tutor la verá y la trabajará en la sesión en vivo o te mandará una actividad específica.
Hay algo que sí puedes hacer siempre: leer con él, conversar sobre lo que vio, preguntarle qué le pareció, escucharlo contar lo que aprendió. Contar lo aprendido a alguien que escucha con interés es una de las formas más potentes de fijar el aprendizaje, y no requiere que sepas del tema. Al contrario: cuando el niño te enseña a ti, aprende el doble.
Con los más pequeños, en preescolar, primero y segundo grado, la guía a veces te pide que escribas tú lo que el niño te dicta, o que hagas la actividad con él. Está previsto y está bien, siempre que anotes que fue así (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 19).
Lo que nunca haces: responder los cuestionarios por él, hacer las tareas en su lugar, intervenir en la sesión en vivo sin que el tutor te lo pida, ni estar al lado durante una evaluación en vivo soplando respuestas. Si un día lo haces por cansancio, lo entendemos; si se vuelve costumbre, el Colegio lo va a notar porque el trabajo de casa y el de las evaluaciones supervisadas no van a coincidir, y tendrá que hablar contigo (Reglamento de Evaluación, art. 38; Normas de Convivencia, art. 24).
6 · Qué hacer cuando el niño no quiere
Va a pasar. Pasa en todos los colegios del mundo y pasa en todas las casas. Lo que cambia aquí es que no hay un timbre ni treinta compañeros que arrastren; estás tú.
Primero, distingue el día malo de la señal. Un lunes de pereza, una semana difícil después de una enfermedad, una mañana de llanto porque la actividad es aburrida: eso es un día malo y se resuelve con una pausa, un cambio de bloque (empieza por lo que le gusta), un poco de movimiento, o terminar más temprano y recuperar al día siguiente. No lo conviertas en una batalla de voluntades: la rutina se sostiene con constancia, no con presión.
Algunas ideas que funcionan: que el niño elija el orden de los bloques del día dentro de lo que trae la guía; que haya un ritual de inicio corto y siempre igual (preparar la mesa, un vaso de agua, ver juntos la guía del día); que los bloques terminen a la hora aunque la actividad no esté completa, porque saber que hay final hace soportable el comienzo; que el premio sea tiempo contigo o tiempo de juego libre, no pantalla; y que haya al menos una actividad al día que no sea en la mesa.
Si la negativa dura más de una semana, si el niño llora cada vez que se acerca la hora, si dice que no sirve o que es tonto, o si notas que evita un área específica siempre, eso ya es una señal y no un día malo. Escríbele al tutor y pide una reunión con el tutor o con el orientador (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 34). Pedir ayuda no activa ninguna alerta ni queda registrado en su contra; al contrario, es exactamente para lo que está el orientador. Muchas veces la causa es una dificultad de aprendizaje que nadie había visto, o un problema de visión o audición, o algo que pasó en una sesión en vivo con otro niño, o simplemente que la carga está mal repartida y hay que reorganizar.
Y si la que no puede eres tú, porque estás agotada o agotado, porque el trabajo no te deja, porque la relación con tu hijo se está dañando con esto, también dilo. El Reglamento tiene un título entero sobre protección frente a la sobrecarga (arts. 32 a 35), y la primera medida siempre es sentarse a reorganizar, no sancionar. Lo que no funciona es callar y dejar que las semanas pasen sin registro: eso sí activa las alertas (arts. 25 a 27), y aunque las alertas también son para ayudar, es mejor que la ayuda empiece por tu llamado y no por nuestro aviso.
7 · Cómo hablar con el tutor
El tutor es el docente de tu hijo. Lo conoce, revisa sus entregas, lo ve cada semana en la sesión en vivo, y es con quien resuelves casi todo. Hay un solo canal para hablar con él: el canal de tutoría de la plataforma (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 20). No es por capricho: ese canal guarda todo lo que se dice, y eso protege a tu hijo, te protege a ti y protege al docente. Por la misma razón, ningún docente del Colegio va a escribirle a tu hijo por un número personal ni por redes sociales, y si alguna vez ocurre, debes informarlo de inmediato al Colegio (Política de Protección de Datos, art. 38). Tú puedes ver en cualquier momento todo lo que tu hijo y sus docentes se han escrito (art. 25).
Escribe cuando quieras; el tutor lee en días hábiles y responde dentro de un día hábil. Si es algo de un trámite (una constancia, un cambio de dirección, un pago), eso va al control de estudios o a la administración, no al tutor; la plataforma te indica el camino y responden en cinco días hábiles (art. 21). Si es una emergencia de seguridad, no uses el canal de tutoría: llama a la línea institucional del Colegio que está en la plataforma.
Qué conviene escribirle al tutor: lo que observaste y no cabe en el registro semanal; las dudas sobre la guía; las situaciones de salud o familiares que van a afectar la semana; las cosas que le gustan a tu hijo y las que lo bloquean. Qué no conviene: preguntarle cada día si va bien (la plataforma te muestra los indicadores en tiempo real), discutir calificaciones por mensaje (para eso existe la reconsideración formal, con plazos y respuesta escrita: Reglamento de Evaluación, art. 43), ni pedirle que haga excepciones a las fechas de evaluación sin una causa justificada.
Una vez por lapso, como mínimo, vas a tener una conversación en vivo con el tutor sobre el progreso de tu hijo, además del boletín. Si quieres más, pídelas. Si sientes que algo no se resuelve con el tutor, escalas al coordinador de tu nivel, que responde en dos días hábiles. Y si el problema es con el Colegio como institución, el Consejo Educativo tiene representantes de las familias elegidos por ustedes (Reglamento Interno, art. 23).
8 · Qué se evalúa y cuándo
El Colegio evalúa como manda el Reglamento General de la Ley Orgánica de Educación, el mismo que rige para todos los planteles del país. Lo que te interesa saber es esto.
En preescolar no hay notas. El tutor observa el desarrollo del niño en las sesiones, en lo que tú registras y en los encuentros, y al final de cada lapso te entrega un informe descriptivo por áreas con orientaciones para la casa. El paso al grado siguiente se decide por edad y desarrollo (Reglamento de Evaluación, art. 8).
En primaria, de primero a sexto, tampoco hay números. El tutor registra el progreso de cada área con descripciones, y al cierre de cada lapso y del año lo resume con una letra oficial: A, alcanzó todo y a veces más; B, alcanzó todo lo previsto; C, alcanzó la mayoría; D, alcanzó algunas y necesita nivelación al comenzar el año siguiente; E, no alcanzó lo mínimo para pasar (art. 11). Con A, B, C o D el niño es promovido; con D el Colegio le organiza una nivelación en las primeras semanas del nuevo año; con E repite el grado (art. 13). La letra viene siempre acompañada de una descripción: lo importante es la descripción.
En media general, de primero a quinto año, hay notas del 1 al 20 y se aprueba con 10 (art. 15). El año tiene tres lapsos, que terminan en diciembre, abril y julio. La nota de cada lapso en cada área se forma con un 70 % de las evaluaciones parciales del lapso (trabajos, cuestionarios, exposiciones, pruebas) y un 30 % de la evaluación final de lapso (art. 16). La nota definitiva del área es el promedio de los tres lapsos. Se pasa de año con todas las áreas aprobadas; si quedan áreas aplazadas hasta la mitad más una, hay una evaluación de revisión en julio; si después de la revisión queda una sola área, el estudiante pasa de año con esa área pendiente y la presenta en las finales de lapso del año siguiente; si quedan dos o más, repite (arts. 20 a 23).
Al inicio de cada lapso el tutor publica el plan de evaluación: qué instrumentos hay, cuánto pesa cada uno, en qué fecha y en qué modalidad (art. 7). Hay tres modalidades (art. 27): asincrónica, es decir, una entrega con plazo; sincrónica supervisada, en vivo con cámara y el docente mirando; y presencial, en la sede de Caracas o en un centro aliado de tu zona. Las evaluaciones finales de cada lapso son presenciales, o en vivo supervisadas si vives lejos de un centro aliado o fuera del país (arts. 12 y 17). Son tres al año; apúntalas en el calendario desde el primer día porque no se mueven salvo causa justificada.
En las evaluaciones en vivo el docente verifica la identidad del estudiante con sus credenciales, su cámara y, si lo pide, su documento, y la sesión se graba solo para eso; la grabación se borra después (arts. 30 y 31). Tú puedes estar presente al comenzar con los más pequeños y luego te retiras.
Sobre las herramientas digitales, incluidas las que generan textos y respuestas: el Colegio no las prohíbe a ciegas, porque tu hijo va a vivir con ellas. Cada instrumento dice si se puede usar herramientas o no (art. 34). En las evaluaciones en vivo y presenciales, no. En las entregas de casa, depende, y de cuarto grado en adelante el estudiante declara qué herramientas usó y qué ayuda recibió (art. 35). Mentir en esa declaración o hacer que otro responda por él es una falta, y la primera respuesta del Colegio es pedagógica: se conversa, se repite la evaluación en modalidad supervisada y se sigue adelante (art. 37).
Si no estás de acuerdo con un resultado, tienes tres días hábiles desde que se publica para pedir reconsideración por el canal de tutoría; el docente responde por escrito y, si no quedas conforme, lo revisa un segundo docente (art. 43). Los boletines de cada lapso los recibes en la plataforma y en formato imprimible (art. 40). Ningún documento de tu hijo se retiene nunca por deudas ni por ningún otro motivo (art. 42).
9 · Calendario del año
El año escolar venezolano tiene doscientos días hábiles y va desde la segunda quincena de septiembre hasta julio, en treinta y seis semanas de clase, con tres lapsos que cierran en diciembre, abril y julio (Reglamento Interno, arts. 26 a 28). El Colegio publica cada año su calendario interno con las fechas exactas (art. 29); este es el esqueleto:
Antes de empezar (julio a septiembre). Inscripción o renovación. Firma del acta de compromiso. Formación inicial para familias nuevas y módulo de transición para quienes pasan de sexto grado a primer año. Descarga del kit y de los libros.
Semanas 1 y 2 (segunda quincena de septiembre). Diagnóstico: el tutor conoce al grupo, aplica actividades de diagnóstico que no califican, y ajusta la guía. Asamblea de la comunidad educativa en la última semana de septiembre, donde el Director presenta el proyecto del año (Reglamento Interno, art. 25).
Primer lapso (septiembre a diciembre). Doce semanas aproximadamente. Un encuentro presencial por zona cada mes. En media general, laboratorios según el plan de grado. Semana de evaluación final de lapso a comienzos de diciembre. Boletín del primer lapso antes de las vacaciones de diciembre.
Segundo lapso (enero a abril). Doce semanas aproximadamente, con la pausa de Carnaval y la de Semana Santa según el calendario oficial. Encuentros mensuales. Taller de formación continua para familias. Evaluación final de lapso en abril. Boletín.
Tercer lapso (abril a primera semana de julio). Doce semanas aproximadamente. Encuentros mensuales. Evaluación final de lapso a comienzos de julio. Boletín final del año con la decisión de promoción.
Segundo período (resto de julio). Evaluaciones de revisión en media general para quien las necesite, a partir de la segunda quincena. Inscripciones del año siguiente. Entrega de certificados de sexto grado y títulos de bachiller cuando corresponda. Vacaciones de agosto.
Las fechas de las evaluaciones finales de lapso y de los encuentros presenciales de tu zona las verás en la plataforma desde el primer día. Si vives en el exterior, verás las franjas horarias de tus sesiones en vivo y la forma en que se aplican tus evaluaciones (Reglamento de la Familia Facilitadora, arts. 37 y 38).
10 · Preguntas frecuentes
¿Mi hijo va a tener un boletín y un título iguales a los de un colegio normal? Sí. El Colegio es un plantel inscrito y el Ministerio, por órgano del Director, otorga el certificado de sexto grado y el título de bachiller con los mismos formatos y firmas que cualquier plantel (Reglamento Interno, art. 36). Mientras el Colegio esté en la fase de servicio educativo y tu hijo esté bajo libre escolaridad o equivalencia, los certificados los emite directamente la dependencia del Ministerio, y el Colegio te lo dirá por escrito antes de inscribirlo (Reglamento de Evaluación, art. 26).
¿Puedo cambiarlo a un colegio presencial en cualquier momento? Sí. Tú decides el retiro. El Colegio te entrega el mismo día la boleta, la constancia de actuación y todos sus documentos (Reglamento Interno, art. 33).
¿Tengo que estar todo el día con él? No. Con los pequeños la presencia es más continua; a partir de cuarto grado basta estar cerca y disponible; en media general tu papel es de inicio y cierre del día. Lo que sí es diario es el registro, que toma pocos minutos.
¿Y si yo no terminé el bachillerato? No hace falta. El Colegio no exige títulos al facilitador (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 6). Enseñar es tarea del tutor; la tuya es acompañar.
¿Puede acompañarlo la abuela o una tía? Sí, si tú la designas por escrito, convive con el niño o lo atiende de manera habitual, es mayor de edad y completa la formación. Como no es madre, padre ni representante legal, el Colegio le pide además una verificación de antecedentes (Política de Protección de Datos, art. 36).
¿Qué pasa si me quedo sin internet una semana? Descarga las lecciones cuando puedas y haz las actividades en el cuaderno; cuando vuelva el servicio, registra y sube las entregas. Avisa al tutor. Las fallas de servicio comprobadas no cuentan en contra (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 28).
¿Mi hijo va a tener amigos? Tiene un grupo de su grado, con el que se ve cada semana en vivo y cada mes en persona en su zona. Los encuentros son también para eso: jugar, hacer educación física, el grupo estable de media general, celebrar. En media general hay además espacios moderados de conversación entre estudiantes.
¿Las clases en vivo se graban? Sí, para que quien faltó pueda verlas y para que el Colegio supervise la calidad y la seguridad. Solo las ve el grupo, sus familias y los docentes; no se pueden descargar ni compartir, y se borran al cabo de un tiempo (Política de Protección de Datos, art. 15). Tú no puedes grabarlas ni tomar capturas de otros niños (Normas de Convivencia, art. 12).
¿Quién ve los datos de mi hijo? Solo el personal que los necesita para su función, cada uno en lo suyo, y la autoridad educativa en su labor de supervisión. El Colegio no vende ni cede datos, no tiene publicidad y guarda todo en Venezuela (Política de Protección de Datos, arts. 21, 28 y 29). Puedes pedir copia de todo lo que hay sobre tu hijo y te la dan en diez días hábiles (art. 25).
¿Y si no puedo pagar un mes? Habla con la administración: hay becas y planes de pago (Reglamento Interno, art. 39). Pase lo que pase, tu hijo sigue estudiando, sigue siendo evaluado y no se le retiene ningún documento.
¿Qué pasa si no cumplimos? Primero el tutor te escribe para entender qué pasó. Si se repite, el coordinador te convoca y arman juntos un plan de apoyo de unas semanas. Solo si ese plan tampoco funciona el Director se sienta contigo a ver alternativas, que pueden incluir cambiar de facilitador o pasar a otra modalidad (Reglamento de la Familia Facilitadora, arts. 25 a 30). En ningún paso el Colegio retira a tu hijo por su cuenta.
Vivimos fuera de Venezuela. ¿Podemos inscribirlo? Sí, en los términos que autorice la autoridad educativa. Las sesiones en vivo tienen franjas para tu huso horario, las evaluaciones finales se hacen en vivo supervisadas o en un centro aliado si hay convenio en tu país, y si regresan a Venezuela el niño sigue sin trámite (Reglamento de la Familia Facilitadora, arts. 36 a 39).
11 · Señales de alerta y a quién acudir
Tú ves a tu hijo más que nadie. Estas son señales que vale la pena no dejar pasar, y lo que haces con cada una.
Señales de aprendizaje. Evita siempre la misma área; no recuerda al día siguiente lo que entendió el día anterior; se le dificulta leer en voz alta o copiar del video mucho más que a otros niños de su edad; se cansa en pocos minutos; confunde letras o números de forma persistente después de segundo grado. Qué hacer: anótalo en el registro semanal y pide una reunión con el tutor; si él lo considera, intervienen el orientador y se recomienda una evaluación externa. El Colegio adapta la guía y las evaluaciones cuando hay un informe de especialista (Reglamento de la Familia Facilitadora, art. 35).
Señales de salud. Dolores de cabeza al leer, se acerca mucho a la pantalla, pide que repitan, duerme mal, pierde o gana peso, dice que le duele la barriga cada mañana de estudio. Qué hacer: pediatra, oftalmólogo u otorrino según el caso; avisa al tutor para ajustar mientras tanto.
Señales emocionales. Tristeza o irritabilidad que dura semanas, aislamiento, pierde interés en lo que le gustaba, habla mal de sí mismo, llanto frecuente, miedo a la sesión en vivo o a un compañero específico, cambios bruscos después de estar conectado. Qué hacer: habla con él sin interrogarlo; escribe al orientador por el canal de tutoría (Normas de Convivencia, art. 41). Si menciona que alguien lo molesta en los foros o en la sesión, repórtalo el mismo día: el Colegio tiene un protocolo que actúa en veinticuatro horas (art. 18).
Señales de riesgo en línea. Cambia la pantalla cuando te acercas; tiene cuentas o contactos que no conoces; recibe regalos, recargas o dinero que no explica; habla de un «amigo» adulto o mayor que conoció en línea; alguien le pide fotos o secretos; se muestra asustado con el dispositivo. Qué hacer, en este orden: no lo regañes ni le quites el dispositivo de golpe, porque dejará de contarte; guarda las conversaciones sin borrarlas; llama a la línea institucional del Colegio ese mismo día; el Director tiene el deber de denunciar ante el Consejo de Protección o el Ministerio Público en veinticuatro horas y de acompañarte (Política de Protección de Datos, art. 41). Si el adulto involucrado es alguien del Colegio, con más razón: será separado de inmediato de todo contacto con estudiantes.
Señales en casa. Si eres tú quien está al límite, o si en tu casa hay una situación de violencia, de duelo, de migración o de enfermedad que está arrasando con la rutina, dilo. El orientador y el coordinador existen para reorganizar la carga y buscar apoyo, no para juzgar (Reglamento de la Familia Facilitadora, arts. 28 y 34).
A quién acudir, en resumen. Para todo lo del día a día: el tutor, por el canal de tutoría. Para trámites: control de estudios y administración, por la plataforma. Para emociones, convivencia y dificultades de aprendizaje: el orientador, por el canal de tutoría. Para quejas o escaladas: el coordinador de tu nivel, luego el Director, luego los representantes de las familias en el Consejo Educativo. Para emergencias de seguridad: la línea institucional del Colegio, cualquier día. Fuera del Colegio, en tu municipio: el Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes y, si hay un delito, el Ministerio Público o el cuerpo policial. El directorio de tu zona está en la plataforma.
Gracias por asumir este papel. Acompañar a un hijo en su educación es un trabajo que no se ve y que lo cambia todo. No tienes que hacerlo perfecto; tienes que hacerlo con constancia y pedir ayuda a tiempo. Para lo demás estamos nosotros.